¿Nuevas circulares? Sabemos que la reacción natural es pensar en tecnicismos difíciles de entender. Sin embargo, el 2026 nos invita a cambiar esa perspectiva y conocer algunas de las actualizaciones del ecosistema financiero diseñadas para fortalecer lazos y simplificar procesos.
Las normativas existentes requerían una actualización frente a la dinámica y el comportamiento en constante evolución del sistema, especialmente en el contexto de la rápida transformación tecnológica. La ley tiene la necesidad de adaptarse al mismo ritmo de la innovación para asegurar la protección de los derechos y la privacidad de las personas. Estos ajustes buscan no solo preservar la funcionalidad óptima y la equidad del sistema, sino también abordar los nuevos desafíos que emergen con la digitalización y el cambio social.
Para que las nuevas leyes tengan sentido, los legisladores y entidades regulatorias han tenido que mirar hacia la herramienta más poderosa de nuestra era: tus datos. Robert Dahl definía el poder real como la capacidad de lograr que alguien haga algo que no haría por decisión propia. En el mundo digital, ese poder reside en la información, saber quién eres y cómo te comportas permite predecir e incluso influir en tus decisiones, por eso, la seguridad de tus datos es una necesidad imposible de ignorar.
Estas actualizaciones llegan para blindarte aún más ante ese riesgo y asegurar que el conocimiento de tu historia financiera se use a tu favor, democratizando el control y devolviéndote el poder sobre tu propia información.
Consisten, fundamentalmente, en la posibilidad de que tú, como usuario, decidas quién puede ver tu información financiera para ofrecerte mejores condiciones. Antes, tu historial de pagos y tus hábitos de consumo eran datos que solo conocía y administraba tu banco actual. Hoy, el sistema evoluciona para que esa información te pertenezca a ti y te sirva como carta de presentación ante cualquier otra entidad.
Anteriormente, tu historial crediticio solo era conocido por la entidad con la que operabas, compartir este historial y tus datos de movimientos, pagos y transacciones con otras instituciones resultaba complicado, ya que la información se proporcionaba únicamente a las centrales de información.
Con la implementación de la nueva normativa, puedes autorizar que otras entidades accedan a su comportamiento financiero real, lo que les permitirá ofrecerte tasas y servicios más ajustados a tus necesidades. El cambio principal radica en que, a diferencia de antes (cuando solo era posible compartirlo con Datacrédito), ahora se puede compartir con otras instituciones.
Este cambio responde a la Circular Externa 009 de 2025, expedida por la Superintendencia Financiera de Colombia, en donde se establece que, para este 8 de febrero de 2026, todas las entidades vigiladas deben haber finalizado la implementación de una tecnología que permite conectar sus sistemas de forma segura y estandarizada.
La Superintendencia exige que este intercambio se realice a través de canales tecnológicos cifrados (APIs). Esto garantiza una trazabilidad absoluta, pues cada vez que un dato se comparte, quedará registrado exactamente quién lo solicitó, para qué fin y por cuánto tiempo.
El MURIC (Módulo Único de Reporte de Información de Cartera) es, posiblemente, el cambio operativo más relevante de este 2026. Se trata de un nuevo estándar técnico diseñado para solucionar una de las quejas más frecuentes de los usuarios, que son, las inconsistencias en los reportes de crédito. El objetivo es garantizar que la información sobre tus pagos sea exacta y esté siempre actualizada, evitando situaciones donde, por ejemplo, ya cancelaste una obligación, pero sigues apareciendo con saldo pendiente ante el sistema.
Esta transformación es liderada por la Superintendencia Financiera de Colombia y se reglamenta mediante la Circular Externa 016 de 2025. La norma establece que las instituciones de crédito deben migrar a este sistema antes del 30 de abril de 2026 (y otras entidades tienen plazo hasta el 31 de octubre).
Esto significa que bancos y empresas de cobranza debemos reportar la historia completa de tu crédito con un nivel de detalle superior, desde las condiciones generales hasta cada movimiento específico. Al eliminar errores y reprocesos, se garantiza que si tú cumples con tu pago, el sistema lo refleje de inmediato, protegiendo tu reputación financiera y facilitando tus trámites futuros.
Finalmente, estas actualizaciones normativas cierran su círculo de protección con un enfoque en la seguridad nacional y la ética empresarial. Sabiendo que los riesgos evolucionan rápido, la ley busca garantizar que el sistema financiero sea un espacio libre de fraudes y actividades ilícitas.
Para lograrlo, la Superintendencia de Sociedades exige el cumplimiento de los protocolos SAGRILAFT y PTEE. Estas normas obligan a todas las empresas y entidades que gestionamos procesos financieros a ser mucho más rigurosas, como validar la identidad detrás de cada operación. Por ejemplo, si una tercera persona decide pagar una deuda por ti, tenemos la obligación legal de identificar quién es y el origen de esos fondos.
El objetivo es evitar que tu nombre o tus obligaciones financieras sean utilizadas para camuflar dineros ilegales o suplantar identidades. Al detectar patrones atípicos a tiempo, protegemos la legalidad de tus transacciones.
Así es como el 2026 se perfila como un año para reforzar las garantías de los consumidores del sector financiero. Estas normativas utilizan la tecnología y los datos, sí, pero lo hacen para devolverte el control, proteger la eficiencia operativa y asegurar que tu esfuerzo financiero sea reconocido con la transparencia que mereces.